viernes, 5 de septiembre de 2008
Vivencias verdaderas .
Nadie entiende lo que sentimos
Solo recriminan y te obligan a hacer lo que no quieres.
Siendo que por ello se esta así
Tratando de que nos tomen encuenta
No es por egoísmo si no que
En ese momento necesitamos y poco de cariño y atención.
Donde creemos que estamos solos
En cierta medida así es.
Esperando de que alguien llegue y nos ayude….
Anorexia
Raúl Fuentes conoció a “Ana” de cerca. En la red se le describe como una “princesa”, una especie de arma secreta que permite lograr ese talle perfecto y la diminuta cintura de televisión. La misma que da fuerzas para aguantar horas sin comer pese al hambre, la misma que ayuda a que cada kilo perdido sea un sueño logrado.
Pero el encuentro de Raúl con “Ana” fue menos maravilloso de lo que se describe en Internet. Simplemente porque “Ana” está muy lejos de ser una princesa.
Ana es el diminutivo de anorexia y bajo el cual se esconden varias páginas Web que dan consejos sobre cómo pasar horas sin comer o cómo ocultar la verdad de los padres. Ana es la misma que ha causado la muerte de varias modelos en el mundo y la que se llevó la vida de una adolescente de 17 años en Valparaíso en 2007.
En seis ocasiones Raúl debió llegar a urgencias con Denisse, su hija, que en ese tiempo (2005) tenía sólo 20 años. Preinfartos y fallas en distintos órganos tenían la vida de Denisse pendiente de un hilo.
Todo comenzó a los 12 años, “cuando Denisse empezó a dejar de comer y ya no quería ir al colegio”, relata Raúl. Los médicos siempre recomendaron que Denisse mantuviera un peso bajo debido a un problema motriz que requirió rehabilitación kinesiológica desde su infancia. Pero en algún momento el peso se transformó en un tema vital en la vida de ella hasta desencadenar en una anorexia nerviosa. Sin embargo, cuando tenía 20 años decidió que era tiempo de parar y volver a comer. Aunque comenzó de a poco, un desorden metabólico le provocó un veloz aumento de peso hasta llegar a los 115 kilos y un acné galopante. “Eso terminó por derrumbar su personalidad y autoestima. No quería salir a la calle y no quería terminar ni su tercero o cuarto medio porque se sentía un monstruito”, recuerda su padre.
Tanto fue la descompensación de Denisse que llegó a pesar 30 kilos y estuvo casi dos meses internada en una clínica psiquiátrica “donde pasó los peores momentos de su vida”, asegura Raúl.
No sólo Denisse sufría por esta mal llamada “princesa”. Toda su familia debió pasar por los estragos de la anorexia que parece absorber cada vez a más personas: las cifras indican que en Chile tanto la anorexia como la bulimia aumentaron en un 97 por ciento en los últimos dos años. A pesar de las estadísticas es una enfermedad cara de tratar en el país, sin centros exclusivos para sus tratamientos y sin cobertura.
“Cuándo uno dice que la familia se afecta, se queda un poco corto. En el fondo la familia se enferma, se trastorna completamente porque ésta es una enfermedad muy compleja. Primero hay que entender de qué se trata, porqué se produce y convivir con esto porque la anorexia va muy de la mano con la mentira la cual pasa a ser parte de su conducta habitual y de su modo de relacionarse con la familia y sus pares”, explica Raúl.
Al dolor de ver a Denisse sola y sin amigos, se sumaba la fragilidad de su salud que en varias oportunidades llevó a su madre a darle respiración artificial.
Lamentablemente, la anorexia cobra cada día nuevas víctimas mientras más y más adolescentes de ambos sexos ven ella una alternativa rápida de alcanzar ese cuerpo perfecto con el que siempre han soñado sin medir consecuencias. Por eso la clave en esta lucha son los padres.
Una Lucha Interna
Raúl lo resume en una sola frase: “esta es una enfermedad que se mete en tu casa y no te das cuenta hasta que ya está completamente instalada”. Y es que se tiende a pensar que las desgracias –cualquiera que sea- siempre le pasan al del frente o al del lado.
El psicólogo de la Universidad Central, David Adasme, explica que “anorexia quiere decir literalmente falta de apetito, y es un término habitual para designar un síntoma que aparece en muchos otros trastornos y enfermedades como la depresión. Sin embargo, cuando hablamos de anorexia nerviosa nos encontramos en un caso en el que la persona, lejos de carecer de apetito, se comporta como un “organismo hambriento” que no come, pero que no deja de pensar en cuáles son los alimentos idóneos que debe ingerir para no aumentar de peso, y es ahí donde radica precisamente su alteración: el deseo irrefrenable de seguir adelgazando, incluso aunque ya haya perdido gran porcentaje de peso”.
Aunque el gran porcentaje de pacientes son mujeres, un número no menor de hombres se ve afectado por este trastorno y la edad de los afectados fluctúa, principalmente, entre los 15 y 25 años, aunque se han detectado casos en niños de 10 años y personas mayores.
Si bien los cánones establecidos en la actualidad hablan de la delgadez como máxima expresión de la belleza y sinónimo de perfección del cuerpo humano, hay ciertos factores que predisponen a esta enfermedad. El especialista añade que “los distintos tipos de personalidad van a tender a descompensarse hacia sus temáticas vitales. Cuando el tema de mi vida es ser perfecto, cuando el tema es el juicio que los otros tienen de mí, cuando a partir del otro yo me defino como persona, de lo que aparento ser más que de lo que soy, cuando mi identidad es difusa ahí el tema es la comida, ya que a través del cuerpo me siento uno distinto y tengo el control de mí”.
El psiquiatra y jefe de la Unidad de Adolescencia de la Clínica Santa Sofía, Vicente del Solar, declara que “existe, por así decirlo, una fórmula negativa que puede llevar a un trastorno alimentario, que son estos rasgos de perfeccionismo desde pequeños en la superficie pero en profundidad mucha inseguridad de quién es, con dificultades de conformación de la identidad. Son chicas y chicos que tienen problemas para saber quiénes son, para saber cómo deben comportarse en términos generales, que están rindiéndole al otro más que preocuparse de cuáles son sus necesidades y satisfacerlas”.
Adasme establece que “la anorexia prevalece en jóvenes que son buenos alumnos, perfeccionistas, críticos, buenos hijos, que son los típicos “viejos chicos” que no dan ningún tipo de problemas y que mientras mantengan orgullosos a los padres ellos están bien. Se dan en familias que son muy aglutinadas, donde los límites de intimidad no son claros ni están definidos y hay que luchar por un espacio. Donde el sentido positivo de uno se da en el sentido de pertenencia al grupo familiar”.
Para Del Solar, este último punto sería un factor perpetuante de la enfermedad, además del “refuerzo del medio, donde la gente dice “Oh, que estás bonita, eras gorda y ahora estás flaca”, “qué linda te ves”, lo cual está muy bien. Sin embargo, cuando una personalidad está frágil evidentemente la ecuación es ‘tengo que mantenerme siempre así’ y cuantitativamente más es mejor”, añade.
Observar, No Espiar
Lamentablemente, detectar la enfermedad es cada vez más complicado debido a la astucia de quienes presentan anorexia para ocultar sus prácticas. Es por ello que el consejo de los especialistas es a observar a los hijos, “no se trata de andar espiándolos o controlándolos, pero hay que ser observador en cuanto a los hábitos alimenticios y a las señales que anteceden a los cuadros”, recomienda Adasme, mientras que Del Solar añade que “cuando las conductas se rigidizan, cuando empieza a perder importancia todo el resto de las cosas y empieza focalizarse sólo en eso, cuando la conducta de restricción y autopreocupación física no pasa por la aprobación del resto sino de mí hay que poner ojo y lo mejor es consultar”.
El psiquiatra explica que la importancia del tratamiento pasa porque "existen pequeños cambios a nivel cerebral y a nivel de aprendizaje, de la configuración mental de su cuerpo, y se van adaptando a este nuevo cuerpo delgado y se hacen adictas a este nuevo cuerpo. El tema de la adicción es muy importante como lo es la adicción al vómito en la bulímica. Además, la desnutrición cerebral perpetúa estos ciclos y las personas se ponen más rígidas: una chica muy enflaquecida con un Indice de Masa Corporal menor a 17 es muy difícil que pueda razonar, están rígidamente puestas en esto y no las vas a sacar de ahí por nada".
Raúl reconoce que a él le costó asumir la verdad y que por mucho tiempo le bajó el perfil a los comentarios de su esposa que alertaban sobre el peligro. Ahora desde la experiencia su consejo es uno sólo: consultar antes que lamentar. Denisse tuvo suerte. Logró darse cuenta de los riesgos extremos de su alimentación, escribió un libro “La dieta de la muerte” y viaja dando charlas en colegios y presentando su obra. Aún lucha contra Ana, pero en vida y con más fuerzas que nunca.
viernes, 29 de agosto de 2008
Noticia: "La anorexia de las Maniquís"

Todas sabemos que la anorexia es un problema muy grave y que muchas veces se acusa al mundo de la moda de promoverlo. En una conferencia celebrada por la CFDA (la asociación de diseñadores americana), llamada “La belleza de la salud: Cómo la Industria de la Moda puede marcar la diferencia”, la modelo Coco Rocha hizo la siguientes declaraciones sobre la presión que sufren las modelos para mantenerse delgadas:
“Ella se levanta por la mañana, va al baño a darse una ducha y corre al lado del espejo de cuerpo entero porque no puede soportar verse a sí misma desnuda. Pesa sólo 47 kilos, pero en todo lo que puede pensar es: necesito estar más delgada. Se apresura hacía su primer desfile donde se promete a sí misma que sólo comerá unas pocas uvas. Cuando llega allí, sólo hay pasteles. La llaman para las primeras pruebas, se pone su vestido y necesita a tres personas para que se lo abrochen. El vestidor hace una broma: “Casi le tenemos que llamar a la agencia y decirles que no entras en él”. Y lo que piensa la chica es: mejor no como nada hasta mañana”.
Coco también comentó que “Te dicen: Tienes que perder más peso – este año se lleva la anorexia, pero no queremos que seas anoréxica, sólo que los parezcas”. Pero ¿cómo pareces anoréxica a menos que lo seas?. Me parecen unas declaraciones terribles y realmente preocupantes. Se debería tratar a las modelos como personas, no como simples maniquís.

El Castigo Indiferente
Comienzo a cantar esa canción
Que una vez me contó de la voz
De la esperanza al corazón...
Quizá su letra es melancolía
Revalsada de un vaso de vidrio
Como la felicidad escapa
De mi vulnerable vida
En la soledad de un perdedor,
La oscuridad me cobra risas
Que ya mis gestos
Las quiere sólo en Brisas
El tiempo me esconde secretos
De momentos sedientos
Perdidos en el desconcreto
De la Memoria sin verbos.
No hay sol sobre mi sombra
Que se sambulle en la ronda
De ideas emanadas de la bosta
De los caballos de la gloria.
Y el sol me firma el corazón
Para imitar que no estoy escasa de Amor...
¡Lleno el aire de horror!
Cuando mi sangre es fluído de pavor
Sudor de Incomprensión,
Ecos de un tenue silencio
Que maneja mi tiempo,
Desatando humedad en el sol
El desamor son lágrimas de dios
Sobre mi pecho contaminado
Con la indiferencia y la enfermedad
De saber que lo que me Alimenta... me va a Matar.
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viernes, 22 de agosto de 2008

La anorexia es una enfermedad mental y es muy difícil ayudar a una persona que está en esa situación, primero porque esa persona no considera que tenga ningún problema y segundo porque por lo menos ,la persona afectada miente a sus allegados una y otra vez, para hacer creer que todo está bien. Es curioso cómo a los 26 años y tras ser detectada una grave enfermedad como es un cáncer, o precisamente por eso, se puede caer en la anorexia…Supongo que a veces la gente se ve sometida a tanta presión que tiene que buscar una válvula de escape,….yo sigo sin encontrar ninguna explicación.

